
“Missa” ha sido escrita para la celebración de la trigésima edición de las Jornadas Internacionales de Canto Coral en Aragón de Borja.
A estas Jornadas y a quienes las hacen posibles me une desde hace años una gran relación musical y afectiva. Su entusiasmo, su esfuerzo, su tesón para materializar este evento durante los últimos treinta años consecutivos merece reconocimiento y apoyo. En mi caso, pretendo ornar con mis modestas aportaciones musicales aquellos hitos que marcan el camino de las Jornadas. Cuando se cumplieron veinticinco años, rendí homenaje al repertorio coral más popular, al fondo musical de la Colegial de Borja, así como a Tomás Luis de Victoria cuyo “Oficio de Difuntos” cumplía cuatrocientos años de su edición en aquel año. Aquella creación para coro y orquesta de cuerda llevaba por título “Cantemos y holguemos”.

En el presente 2010 asiste Borja al final de su tercera década de Jornadas coralistas con la vista puesta en la cuarta. Si para mi fue un honor participar en 2005 en la conmemoración de las Bodas de Plata, es un orgullo festejar este treinta cumpleaños con otra obra compuesta para esta ocasión tan especial. Esta vez he recurrido a una forma musical que, tras haber sido fruto de la atención de la mayoría de los compositores a lo largo de la historia de la música occidental, actualmente ha caído en desuso. Se trata de una Misa Brevis que he querido personalizar poniéndole nombre, de tal forma que no es una misa más, sino que es “Missa”. “Missa” es la obra de Borja y sus Jornadas. Es la obra de todos los borjanos y todos los amigos y cantores de las Jornadas que proclaman su alegría y elevan un canto de agradecimiento en el recinto sagrado que da generoso cobijo año tras año a los intérpretes que ponen voz a las Jornadas. También quiere ser un canto reivindicativo para que el majestuoso órgano de esta Colegial reciba la restauración que se merece y esta “Missa” pueda ser interpretada en él en toda su plenitud.
Los responsables de tal primicia serán el coro Vientos del Pueblo, de Borja, y la organista Sonia Pueyo, todos dirigidos por Esmeralda Jiménez, quien sustituye a Emilio Jiménez ausente por enfermedad.
PRIMERAS IMPRESIONES TRAS LAS JORNADAS DE CANTO CORAL
Las experiencias para los sentidos vividas por el público asistente y que año tras año abarrota la iglesia de Santa María serían la envidia de aquellos que no han asistido a los conciertos. Paralelamente, las experiencias humanas de quienes vivimos más desde dentro las Jornadas y tenemos, no solo el contacto con los participantes, sino con los que trabajan para hacer que todo funcione, no pueden describirse con palabras. El retorno de Borja una vez concluído esta gran fiesta coral supone un período de morriña que cuesta superar. El año se mide de edición en edición.
Especial ha sido para mi esta edición en la cual se ha escuchado por primera vez la obra compuesta para celebrar la treinta edición. Un misa para coro y órgano con la que el coro organizador y anfitrión de las Jornadas, Vientos del Pueblo, haya actuado por vez primera en "sus" Jornadas. Una experiencia de una gran emoción para todos, especialmente por la ausencia del padre de todo esto y director de Vientos del Pueblo, Emilio Jiménez Aznar. Su coro aparecía por primera vez, y Emilio, seguramente, era la primera vez que no aparecía. La indisposición será superada y lo tendremos de nuevo en la treinta y una edición, en 2011. Ya está su pensamiento en ella.
En la primera parte hicieron unas obras de diversos autores, alguna de ella con Sonia Pueyo en el órgano, y con los solos vocales de Esmeralda Jiménez y su hermano Jorge. La interpretación de "Missa", con el certero acompañamiento más que organístico sinfónico de Sonia Pueyo, y la sensible dirección de Esmeralda, la hija de Emilio, resulto un éxito. Largos aplausos acompañados de "bravos" premiaron a los intervinientes.
A continuación incorporo la crónica que publicó Heraldo de Aragón sobre el primer fin de semana de estas Jornadas y va firmada por mi:
"El primer fin de semana de las Jornadas lo abrió la gala lírica homenaje a Ramón Borobia Paños. Sonaron canciones de Schumman bellamente interpretadas por la soprano Marta Notivoli destacando “Nuit d’etoiles” de Debussy junto al arpa de Isabel Maicas. La mezzo Ana Cristina Marco epató con “Je ne t’aime pas” de Weill, y lo mismo con Montsalvatge y Guastavino. El bloque dedicado a la ópera y la zarzuela colmó de satisfacción a los asistentes al recital. Los dúos sonaron equilibrados, las cantantes mostraron calidad elevada y los instrumentistas supieron estar en su papel. Marco entusiasmó al público con su desenvoltura teatral, desparpajo y color vocal. Notivoli hizo gala de una pulida técnica y hábil desempeño vocal. Maicas, puso la nota menos convencional al adaptar al arpa algunos acompañamientos originalmente pianísticos y hacerlos naturales para su instrumento a través de un delicado pero rotundo sonido. Eliberto Sanchez arropó con elegancia las intervenciones de ambas féminas.
El sábado actuó el primer coro. Venido de Sofia, el coro Rodina, dirigido por Maya Vasileva, cantó géneros variados con más ilusión que resultados convincentes. La circunstancia de su amateurismo alivia la carga crítica hacia los defectos interpretativos, las poco cuidadas voces y al estilo tosco impreso al “Ave Maria” de Victoria o marcial al “Locus iste” de Bruckner, pero no descarga a su directora de la responsabilidad de ponerle solución.
Lo mejor nos esperaba el domingo con el Chamber Choir of Asia. Tres de sus miembros impartieron el Taller de Dirección que tuvo lugar el fin de semana. Si se dice que la perfección no existe, esta docena de cantantes la tocan con la punta de los dedos. Sus interpretaciones alcanzaron grados de matización increíbles. Timbre brillante, voces cortantes como navajas, equilibrio impecable entre voces graves, medias y agudas. Por cierto, que las tesituras superiores a las que pueden llegar sus mujeres son escalofriantes. Del Barroco de Gabrieli y Monteverdi a las creaciones inspiradas en la música de Taiwan, Singapur y la propia Filipinas. Escuchamos varias composiciones de los miembros del coro John Pamintuan (vaporoso estatismo y etérea textura los de su “Lux Aeterna”) y Robert Delgado (grande su “Pananambitan”). La consecuencia de su espléndida actuación fue una larga y sonora explosión de aplausos de un público puesto en pie.
La valoración global será una media de los tres. Sobre cinco, otorgaré un cuatro a la Gala Lírica, un tres -generoso- a Rodina, y un cinco al coro filipino." (Heraldo de Aragón 26 octubre 2010)
SOBRE EL SEGUNDO FIN DE SEMANA DE LAS JORNADAS DE CANTO CORAL

A continuación puede leerse la versión original porque no es exactamente la que ha publicado el diario, puesto que de su primer párrafo han desaparecido los comentarios sobre la actuación de Vientos del Pueblo y Sonia Pueyo, así como la mención al estreno de "Missa". Quedaba mal, parece ser, si la firmaba yo. Entonces re-escribí el párrafo (más abajo lo pongo también) y tampoco estaba bien. Creo que se ve claramente la intención meramente descriptora de lo que aconteció y una comentario bastante general del trabajo de los intérpretes quienes no tienen la culpa de que sea yo quien escriba la crítica. Por culpa de esto, ahora parecería que he pasado por encima de ellos sin querer emitir opinión. Nada más lejano. Debía aclararlo puesto que firmo , lo mismo que en el original de la segunda versión se escribió "a capella" -lo correcto- y no a capela como figura. Será cosa de los correctores automáticos.
Bueno, y como este es mi blog, pongo lo que me da la gana sobre mis cosas, además de colgar la fotografía de PACFOTO que tampoco ha salido publicada.
CORAL VIENTOS DEL PUEBLO
CORO FEMENINO CALLIRHOÉ
KOMORNI ZBOR ORFEJ LJUTOMER
UNIVERSITY OF DELAWARE CHORALE
BRILLANTE ANIVERSARIO
"Han hecho falta treinta años para que el coro organizador de este evento cantara en las mismas. Fue en un emotivo concierto con obras de su repertorio, con solos de Esmeralda y Jorge Jiménez, y el estreno de “Missa” compuesta para este treinta aniversario de las Jornadas por quien escribe esto. Liderado por Esmeralda Jiménez -por indisposición del titular Emilio Jiménez- el coro demostró lo que da de sí el trabajo serio e ilusionado y el empeño de sacar adelante una obra como esta misa sembrada de arenas movedizas complicadas de sortear. Al órgano estuvo Sonia Pueyo que abordó con maestría la compleja partitura que arropa a la parte vocal.
Las suizas de Callirhoé, dirigidas por Dominique Tille, dieron un breve pero exquisito concierto. Nada de tópicos: un perfecto reloj suizo. Ejemplos de ello serían la ligereza y articulación de “Tota pulchra es” de Duruflé o “Il est bel et bon” de Passereau, la musicalidad en “Ave Maria” de Holst o la flexibilidad de “tempi” en “Les tricoteuses” de Mermoud.
Romana Rek es una directora de gesto pequeñito, concentrado y eficiente. Las treinta voces del coro esloveno Orfej Ljutomer se revelaron frescas y flexibles. Uniformidad tímbrica y una afinación y emisión vocal impecables de gran riqueza en armónicos. Programa bien armado y estilo apropiado a cada obra y época. Calidad superior tanto en conjunto como en los solos. Excepcional el solo de barítono en el espiritual “Ain’t Got Time to Die”.
En la clausura actuó el coro de la Universidad de Delaware que dirigido Paul D. Head fue el colofón idóneo de estos días de música vocal. Un nutrido conjunto de cuarenta y ocho cantores con unas buenas voces, dio dos conciertos en uno. Primero actuó un grupo reducido de dieciséis voces sobresaliendo, de Holst, “Nunc Dimitis” a ocho voces y “My Love Dwelt in a Northern Land”, de Elgar. A continuación, el pleno del coro, se centró en repertorio actual. Cantaron el “Agnus Dei” de Penderecki en una versión de cinco estrellas. Sus ocho partes alcanzaron el clímax en un “cluster” de un dramatismo sonoro y expresivo escalofriante. Tremenda su versión coreografiada de “War Song” de Shin-ichiro Ikebe. A pesar de su número no se mostraron como un coro pesado, cantando en todo el espectro dinámico, con un brillante color vocal en su conjunto, siendo perfectamente inteligibles los textos. Jugaron en varias ocasiones con la espacialidad cambiando su disposición en la iglesia y jugando con su acústica. Finalizaron cantando espirituales afro-americanos, repertorio en el que estuvieron en su salsa."
Segunda versión:
"Han hecho falta treinta años para que el coro organizador de este evento cantara en las mismas. Fue en un emotivo concierto con obras de su repertorio “a capella” y otras con acompañamiento. Hubo solos de Esmeralda y Jorge Jiménez, y el estreno de “Missa” compuesta para este treinta aniversario de las Jornadas por quien escribe esto. Vientos del Pueblo estuvo liderado por Esmeralda Jiménez -por indisposición del titular Emilio Jiménez- estando arropado al órgano por la intérprete Sonia Pueyo."
























