Don Ángel Chueca Aznar
DON ANGEL CHUECA AZNAR[i] - *Borja 27/02/1839 - +Toledo 21/01/1911
Infantico en Borja/Organista en Teruel, Mondoñedo, (Lugo) y Toledo.
Nació en Borja el 27 de Febrero de 1839, siendo Bautizado en la Iglesia Parroquial de San Miguel al día siguiente, fruto del matrimonio contraído entre José Chueca y Antonia Aznar. De niño fue infante, y tomo las primeras lecciones de letras y latín, en la Colegial de esta ciudad; y al mudarle la voz ejerció el cargo de sacristán junto con Blas Lamana y Félix Lorente, quienes el 7 de Enero de 1859, comunican al Capitulo Parroquial "que hallándose con los más vivos deseos de perfeccionarse en la lengua latina con el objeto de hacerse idóneos para el estado eclesiástico a que aspiran y no pudiendo asistir con la debida puntualidad a las lecciones de aquella asignatura por la asistencia a la vez a todas las funciones religiosas que en esta iglesia se celebran, suplican que se obligue solamente a dos de los sobredichos de asistir a dichas funciones excepto los días clásicos de fiesta y demás que sean indispensable la asistencia de los tres".[1]
Marchó a Zaragoza donde fue educado en la música por el Maestro Domingo Olleta y Mombiela y por el organista Francisco Anel en la Seo. De aquí paso a ejercer el cargo de organista en la S.I. Catedral de Teruel. Diecisiete años transcurrieron en estos destinos que se iniciaron en Zaragoza, donde es muy posible recibiera primeras ordenes sacerdotales, siendo su siguiente destino, el de la Basílica Catedral de Mondoñedo (Lugo), donde sucedió en el órgano a Don Nicolás Coronas Lacasa, tomando posesión del cargo el día 6 de Mayo de 1876, a la edad de treinta y siete años siendo presbítero. Fue el único candidato en la oposición convocada en la Basílica mindoniense. El maestro de capilla Pascual Saavedra e Iglesias que presidía el tribunal calificador de los ejercicios aseguró que Angel Chueca Aznar "lo había tocado todo a completa satisfacción,... y evocó su buen manejo, soltura, firmeza gusto y genio..." Tres años más tarde, Ángel Chueca y Aznar se presentó a la oposición convocada en la Santa Iglesia Primada de Toledo para cubrir la vacante de organista, primero producida por la renuncia de Luis Tapia en el mes de Mayo de 1879. Ganó la referida oposición y tomó posesión el día 28 de Septiembre del mismo año. Durante veinticinco años desempeño el órgano primordialmente, hasta trece de Marzo de 1904, en que mediante expediente canónico de inutilidad física pasó a Beneficio de gracia a trece días del mes de Marzo, siendo sustituido por José Ferré Domenech. dos años y algún mes después, el 18 de noviembre de 1906. Terminó sus días en la Ciudad Imperial feneciendo el 21 de Enero de 1911, un mes antes de cumplir los setenta y dos años. Fue hombre bueno, recto, de corazón sencillo y siempre niño; su amor a Aragón y a la Virgen del Pilar constituía en él una como segunda naturaleza. Esto último se manifestaba cada año al llegar la festividad de la Virgen del Pilar, donde interpretaba los aires de su tierra, haciendo que numerosos toledanos asistieran a la misa para escuchar a Angel Chueca.
No hay que decir que en el orden económico tanto Chueca como los otros organistas de la Primada murieron sin blanca, muy pobres. Afincados en sus órganos, ignoraron la manera de allegar riquezas. vivieron en su modestia muy dichosos y dejaron al mundo rodar entre ambiciones y odios, para ellos no había más que su Catedral y su instrumento, todo lo demás carecía de valor cotizable.
Según el Dr. Don Francisco Pando médico del Cabildo Catedralicio, el cual recordaba con exactitud el estilo, género y manera de tocar de los organista, decía con toda claridad y franqueza: "Amigo mío, Sr. Rubio Piqueras, desde la vacante del organista CHUECA (en 1906) el órgano de la Catedral está mudo; los que lo han ocupado de dos en dos, desde principio de este siglo no se parecen en nada a D. Agapito, Tapia, Garibay y Chueca; Ferré siempre me resultó muy a lo francés; Sainzar Vitoria, demasiado vasco; V. muy alemán, a lo Bach; Arciniega excesivamente clásico o modernista enragé; y los dos actuales Aguilera y Saez me son incomprensibles, y, por tanto, no me atrevo a clasificarlos. Todos ustedes han ejecutado a la perfección cada uno en su escuela; pero echo de menos también en todos, aquel tocar brillante, aparatoso y de grandes sonoridades, pianístico, que tanto nos gustaba a los hombres del siglo XIX.
Más el señor Piqueras, no opinaba igual de la forma interpretativa de Chueca, de quien decía que representaba la plena decadencia del género orgánico en Toledo, (que había sido el clásico de los S.XVI-XVIII, siendo su modo de ejecutar verdaderamente anárquico. Dureza en la crítica que este señor hacia cuando recordaba la impresión que le produjo la única vez que le escuchó, allá por los veintidós años de su edad, en una de sus excursiones artísticas a Toledo. "Sonaba el órgano, como si fuera una fanfarria al estilo francés, esto es, sin fondos de flautados; todo era fuerza, mucha fuerza! Seis registros de lengüetería a secas! ¡Hasta en la cadereta utilizaba el mismo procedimiento! Calcule el lector a que grado de sonoridad llegaría con tal procedimiento. ¡Y esto gustaba de modo extraordinario a Clero y Pueblo! Tal era el grado de abominación artística a que se había llegado. ¡Cómo echaba yo de menos el género fugado y de imitación temática de mi catedral de Cuenca, en la que nunca llegó a perderse la buena tradición española! Lo cierto es que Chueca, durante 25 años fue el amo absoluto de la Primada, y que su estilo influyó tanto en la Ciudad que aún quedan rescoldos de su estilo...". Está claro que al tal Señor Piqueras no gustaban las nuevas modas de composición para órgano, más italianizante y operística que se imponía sin olvidar a los grandes clásicos Españoles.
Ángel Chueca Aznar, fue un gran improvisador sobre el instrumento que después de tantos años, llego a conocer a la perfección, adaptándose a la reforma litúrgica de S. Pío X, que tan poco gustó a quien hacía la anterior critica.
De su producción compositiva, apenas se conoce su obra. En la Colegial de Borja y en Magallón, se interpretó alguna vez su Misa a 3 para adviento, sin que se sepa si dejó alguna partitura suya en el archivo catedralicio de Teruel, Mondoñedo y Toledo. [2], catalogo de la obra musical que está pendiente de hacerse.
Los órganos de la S.I. Catedral que tocó Ángel Chueca hasta jubilación cuatro años antes de su muerte fueron:
El más importante denominado Órgano del Emperador o de las procesiones, en el crucero de la catedral. Le siguen el llamado General, el de Echevarría y el de Verdalonga, ubicados en el coro.
Dos órganos, el del lado de la epístola es el más antiguo y es conocido con el nombre del Arzobispo, realizado en 1758 por el maestro de música Pedro Liborna. La caja es de estilo churrigueresco.
Sobre una tribuna, el órgano llamado del Emperador o de las Procesiones (el más antiguo de la Catedral) construido por el maestro Gonzalo Hernández de Córdoba y terminado por el toledano Juan Gaytán (1543-1549.
Dos monumentales órganos están ubicados sobre la tribuna del coro. El más antiguo es el del lado de la Epístola llamado también órgano del Coro del Arzobispo. Tiene una caja de estilo churrigueresco cuyo autor es el escultor Germán López. Se terminó de construir en 1758 en tiempos del cardenal Conde de Teba. El ingenio musical es del famoso organero eibarrés afincado en Madrid, Pedro de Liborna Echevarría. El otro órgano más moderno, neoclásico con escultura de Mariano Salvatierra está colocado frontero al anterior. Es conocido como órgano del Coro del Deán. Se terminó de construir en 1794. Tiene como complemento musical dos carrillones o ruedas de campanillas de forja gótica del siglo XV.[ii]
Se halla enterrado en el Cristo de la Vega y el epitafio de su tumba dice así: "Aquí yace el Señor Don Ángel Chueca y Aznar, Beneficiado organista de la S.I.P, natural de Borja, provincia de Zaragoza. Falleció el 21 de Enero de 1911 a los 72 años de edad. R.I.P."
La Ermita del Cristo de la Vega se halla Construida sobre la antigua basílica de Santa Leocadia (de estilo visigótica), de la que aún se conserva un ábside mudéjar y sitio de enterramiento de la Santa, en el Siglo IV, en donde se celebraron los Concilios de Toledo. En el interior está la talla del Cristo de la Vega, con la peculiaridad de tener un brazo descolgado. La Ermita del Cristo de la Vega está ubicada en la zona extramuros de la ciudad de Toledo, al final del Paseo del Circo Romano. El estilo artístico es Mudéjar y Neo mudéjar, datando de los siglos XII al XIX.[iii]
. Bibliog. RUBIO PIQUERAS, Felipe. "Organistas de Catedral de Toledo en el siglo XIX". Tesoro Sacro Musical. Año XVIII núm. 2. Madrid. Febrero 1934. - CAL PARDO Y GUY BOURLIGUEUX, Enrique. "Los Organistas de la Santa Iglesia Catedral de Mondoñedo desde el siglo XVII. Anuario Musical. Vol. XXXVI 1981. Barcelona 1982. CSIC. Pgs. 143 144.) - SALDONI, B. "Efemérides de músicos españoles así profesores como aficionados." Madrid, 1860, pg. ó en "Diccionario Biográfico de Efemérides de Músicos Españoles", tomo IV, pg. 26. - PEDRELL, F. Barcelona 1897. - RUBIO PIQUERAS, F. "Música y músicos toledanos". BOROBIA PAÑOS, Ramón. "Nuestros Músicos". Programas de Fiestas de Septiembre de la Ciudad de Borja.-
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